
Está sentada en la banca del parque, sola, en el parque; buscando estrellas, que esa noche no apararecian...
Una lágrima resbala por su mejilla y ella baja la cabeza,resignada.Ella nunca llora, pero está vez sí, y es que el corazón, a veces, te juega malas pasadas.
Mete la mano al bosillo de jean, que le queda un poco apretado, y saca su celular lo mira y revisa los mesajes. Llora más. Tiene ganas de llamarlo e insultarlo, decirle que lo odia,que no lo quiere ver ;o mejor... decirle que lo sigue queriendo,que lo necesita, o sólo llamar para escuchar su voz.Su orgullo no la deja hacerlo, pero la idea sigue dando vueltas en su cabeza.
Sostiene el celular frente a ella unos segundos y la pantalla se torna negra,ve su reflejo en el celular, y se siente patética.Se para, junta las pocas fuerzas que le quedan y tira el aparato. Se seca las lágrimas y se vuelve a sentar en la banca. Se promete que jamás dejará que nadie vuelva a hacerla sentir patética. Echa la cabeza en el respaldar de la banca y mira el cielo. Piensa en que ninguna mujer debería llorar por un hombre y se queda buscando estrellas...
Fuente:
esculpiendo palabras.